RECUERDOS DE JUVENTUD

Damián: El petardo y la mili.

Damián: El petardo y la mili.

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Cada vez que lo cuento me pongo malo. No soporto las tontás.
Fue en una romería de Villanueva de los Molinos; tendríamos diecisiete años y fue en la noche del sábado.
Estábamos en el mismo chozo Berto, el de Tripasnegras, Paquito, el de Tresdeos y yo. Estos dos no aguantaban demasiado bebiendo, claro porque no sabían el truco: cenar bien. Con tres kilos de chuletas en el buche se pueden aguantar con facilidad tres cajones de botellines, lo tengo comprobado. Un kilo de chuletas, un cajón de botellines.

La cuestión es que a eso de las cinco de la madrugada, Paquito se había dormido y Berto y yo estábamos hablando de la capea de esa tarde. A mi siempre me gustaron los toros, pero los de verdad y no esa mierda que traían por entonces, que eran putas cabras, coño que le arreabas un pescozón y se iba al suelo.
En fin, la cosa fue que teníamos un petardo que nos había sobrado de la feria y se nos ocurrió ponérselo en la oreja a Paco, ¡aunque solo fuera por ver la cara que ponía al despertarse!

Berto se lo metió en la oreja y yo encendí la mecha, con cuidado de no quemarle las patillas al muchacho, que tampoco era plan. Al momento aquello empezó a tirar chispas y pensé que se iba a despertar con los chispazos esos y se nos iba a joder la broma. Pero no. Se ve que estaba bien chispao el pájaro.

De repente aquello explotó y se llenó el chozo de un humo gris muy espeso y al momento nos llegó a las narices una peste a pólvora y como a gorrino chuscarrao que me recordó cuando el abuelo Orestes, para la matanza, quemaba los pelos del animal con una escobilla de esparto ardiendo.

La cara de Paco era para verla, ¡unos ojos de susto! Berto se reía a mandibula batiente, ¡muchacho, que casi se mea! A Paco se le pasó la turca de golpe. Le salió una pizca de sangre de la oreja, pero nada, un hilillo, . Al principio se ve que no le hizo mucha gracia y le reventó los hocicos de una hostia a Berto, pero oye, ¡sin dejar de reírse el tío!

A otro día no apareció por allí, se ve que se enfadó de verdad.
Pero bueno, que al tiempo se le pasó el disgustejo porque nos llamaron a tallar para ir a la mili, y el Paco salió exento por lo del oído. ¡Vamos, que le vino de puta madre!
Que sí, que sí, que sordo pa toda la puta vida, pero que de la mili se libró.

Damián Briones.

Damián Briones.

Damián Briones.

 

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3 Comments

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Emilio Durán - 17. Sep, 2015 - Responder

Buenos actores y guión, excelente director y un gran equipo.Éxito seguro. Estoy deseando ver la película.

Emigranta - 22. Sep, 2015 - Responder

Gracias Emilio, ¡estamos seguros de que vas a disfrutar de la película!